Porqué gustan los reality shows

Mucho ha llovido desde que en España aterrizaron los primeros realities, y desde  hay que decir que la televisión no ha vuelto a ser la misma. Horas y más horas en antena dedicadas a desgranar la vida cotidiana de gente anónima, que de un día para otro se convierten en verdaderas celebridades por el público masivo, que consumimos este tipo de producto sin apenas pestañear de la emoción. Sería muy fácil criticar este tipo de programas y menospreciarlos hasta dejarlos a la altura del betún, pero nos parece más interesante conocer los motivos por los que este tipo de entretenimiento consigue engancharnos a la pantalla de nuestro televisor y reír y llorar al mismo tiempo que sus protagonistas.

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Para empezar, cabe decir que el ser humano es curioso por naturaleza. Entiéndase curioso como eufemismo de cotilla, ya que siempre nos ha interesado qué es lo que le pasa al vecino. En el caso de los realities de televisión, se podría decir que funcionan como una ventana real a las cotidianidades del ser humano. Hoy en día es posible disfrutar desde el sofá de tu comedor de los progresos vocales de un grupo de cantantes que quieren abrirse paso en el complicado mundo de la música, las peleas y actividades sexuales de un grupo de desconocidos encerrados en una casa, o bien gozar de las dificultades y vicisitudes de un grupo de famosos a la hora de sobrevivir en plena isla desierta. Todo esto no es más que la excusa perfecta para ver a gente real en el televisor y vivir junto a ellos todo tipo de emociones que se presuponen reales.

Y digo que se tratan de relaciones supuestamente reales porque en algunos casos es bastante cuestionable la veracidad de estos espectáculos. Sabemos que en la mayoría de ocasiones la realidad es capaz de superar a la ficción, pero no siempre son creíbles los amoríos, dramas y comedias que se representan en este tipo de programas durante los últimos años. Bien es cierto que la audiencia es lo más importante para las televisiones privadas, por lo que en ocasiones parece que estos espectáculos están más guionizados de lo que cabía esperar. Sin embargo, el espectador es mucho más inteligente de lo que cabe esperar por el directivo de la cadena de turno, por lo que siempre sabrá escoger qué ver con absoluto acierto.reali

Está claro que la audiencia es soberana y libre, por lo que cuando un formato tiene éxito, por algo será. Podemos criticarlos hasta caer extenuados, pero uno de los objetivos principales de todo arte es entretener. Y entretener, lo que se dice entretener, los reality shows son los principales encargados a la hora de realizar esta tarea en la actualidad. El hecho de ver a gente por tu televisión menos inteligente que tú, menos atractiva que tú y vulnerable a cualquier cambio que realice el programa por exigencias del guión nos hace sentir como auténticos dioses y hace que nos vayamos a la cama cada noche con una sonrisa de oreja a oreja.

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