¿Qué es la distimia?

El trastorno depresivo persistente (TDP) es un trastorno grave e incapacitante que comparte muchos síntomas con otras formas de depresión clínica. Generalmente se experimenta como una forma menos severa pero más crónica de depresión mayor. El TDP se denominó distimia en versiones anteriores del DSM. Este artículo pretende ilustrar sobre qué es la distimia.

El TDP se caracteriza por el estado de ánimo deprimido experimentado la mayor parte del tiempo durante al menos dos años. En los niños y adolescentes, el estado de ánimo puede ser más irritable que deprimido. Además de depresión o estado de ánimo irritable, por lo menos dos de los siguientes síntomas deben estar presentes: insomnio o sueño excesivo, baja energía o fatiga, baja autoestima, falta de apetito o comer en exceso, poca concentración o indecisión y sentimientos de desesperanza. Los síntomas más severos que marcan la depresión mayor-incluyendo anhedonia (incapacidad para sentir placer), síntomas psicomotores (particularmente letargo o agitación) y pensamientos de muerte o suicidio-están a menudo ausentes en el TDP.

Características de la distimia

El TDP puede ocurrir solo o en conjunción con otros trastornos psiquiátricos o del estado de ánimo. Por ejemplo, más de la mitad de las personas que sufren de distimia experimentarán por lo menos un episodio de depresión mayor; esta condición se conoce como depresión doble. En comparación con las personas con trastorno depresivo mayor, los que tienen TDP están en mayor riesgo de padecer trastornos por ansiedad y uso de sustancias.

En un período dado de 12 meses en los Estados Unidos, se estima que la distimia afecta a un 5% de las personas. Al igual que la depresión mayor, el TDP ocurre dos veces más a menudo en las mujeres que en los hombres.

Causas de la distimia

Aunque se desconoce su causa exacta, el trastorno depresivo persistente parece tener sus raíces en una combinación de factores genéticos, bioquímicos, ambientales y psicológicos. Además, el estrés y el trauma crónico pueden provocar TDP.

Se cree que el estrés perjudica la capacidad de uno para regular el estado de ánimo y evitar que la tristeza leve se profundice y persista. Las circunstancias sociales, en particular el aislamiento y la falta de apoyo social, también contribuyen al desarrollo del TDP. Esta causa puede ser especialmente debilitante dado que la depresión a menudo aleja a quienes están en posición de proporcionar apoyo, lo que resulta en un aumento del aislamiento y el empeoramiento de los síntomas. Además, el trauma, la pérdida de un ser querido, una relación difícil o cualquier situación estresante pueden desencadenar un episodio depresivo. Los episodios depresivos posteriores pueden ocurrir con o sin un desencadenante obvio. En la vejez, es más probable que el TDP sea el resultado de una enfermedad médica, deterioro cognitivo, luto y discapacidad física.

Las investigaciones indican que las enfermedades depresivas son trastornos del cerebro. Las tecnologías de imagenología cerebral, como la resonancia magnética, han demostrado que los cerebros de las personas que tienen depresión se ven diferentes a los de las personas sin depresión. Las partes del cerebro responsables de regular el estado de ánimo, pensamiento, sueño, apetito y comportamiento parecen funcionar anormalmente. Además, neurotransmisores importantes -químicos que las células cerebrales usan para comunicarse- parecen estar desequilibrados. Pero estas imágenes no revelan por qué ha ocurrido la depresión.

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